- La Junta de Acción Comunal, instaló un sistema de cámaras de seguridad comunitario para fortalecer la vigilancia en el sector.
- Procesos como el de La Trinitaria reflejan el impacto que tienen las organizaciones comunales en los barrios de Bogotá, liderazgos que se renovarán en 2026.
Bogotá, 12 de marzo de 2026. Bogotá es tan diversa como sus barrios. Más de 5.100 barrios distribuidos en las 20 localidades componen el tejido urbano de la capital, cada uno con sus propias historias, desafíos y formas de organización. En muchos de ellos, los avances en seguridad, infraestructura y convivencia han sido posibles gracias al trabajo de las Juntas de Acción Comunal (JAC), organizaciones comunales que articulan a la comunidad y a entidades del Distrito para transformar sus territorios.
Este 2026, además, será un año clave para estas organizaciones, las comunidades volverán a elegir a sus dignatarias y dignatarios, quienes asumirán un nuevo periodo de liderazgo al servicio de sus barrios.
Uno de esos ejemplos está en Suba, la localidad con mayor extensión urbana de Bogotá, que representa el 15,2 % de la superficie urbana de la ciudad. Allí se encuentra el barrio La Trinitaria, un sector que durante años fue golpeado por problemas de inseguridad y expendio de drogas.
“Las noches se llenaban de gritos de auxilio y el miedo hacía parte de la rutina. Cuando tomé las riendas este barrio era un desastre. Había problemas de droga, expendios, basura e inseguridad. El barrio estaba totalmente perdido”, recuerda Isaac Alba, presidente de la Junta de Acción Comunal.
Cuatro años después, la realidad es distinta. Alba habla con orgullo de un proceso de transformación que,asegura, ha sido posible gracias al trabajo organizado de la comunidad y la articulación con entidades del Distrito.
Uno de los primeros logros fue recuperar el salón comunal, un espacio que hoy funciona también en coordinación con la Policía. Desde allí, se monitorea un sistema de seguridad comunitario que pasó de dos cámaras a 48 cámaras instaladas en puntos estratégicos del barrio. El sistema permite vigilar parques, calles y zonas cercanas, y está acompañado por bocinas comunitarias que advierten cuando estos espacios están siendo utilizados para actividades indebidas.
A las estrategias de seguridad se suman iniciativas ambientales, impulsadas desde la comunidad, como la instalación de paneles solares y la implementación de un sistema de recolección de aguas lluvias. La Junta también ha organizado dos parqueaderos comunitarios, coordinados por Omar Ramírez, integrante de la JAC.“Muchos vecinos no tenían dónde estacionar, por eso, organizamos estos parqueaderos comunitarios que hoy benefician a cerca de 40 vehículos al mes”, explica.

Para Carolina Vargas, tesorera de la Junta, uno de los pilares del trabajo comunal es la transparencia. “Nosotros no manejamos recursos propios, manejamos recursos de la comunidad. Todo debe estar legalizado y soportado. Cada peso que entra y que sale se reporta en las asambleas, y eso le da tranquilidad a la gente,sobre cómo se están utilizando los recursos”.
En medio de ese proceso, también la JAC les ha abierto las puertas a las nuevas generaciones. Silvia Ramos, quien apoya las comunicaciones de la Junta, cree que el relevo generacional será clave para el futuro de las organizaciones comunales. “Los jóvenes tenemos ideas diferentes que pueden ayudar a fortalecer el trabajo comunitario y a construir un barrio mejor”.
Para las vecinas y vecinos del barrio, contar con una Junta de Acción Comunal activa sí marca la diferencia. Así lo expresa Liliana Ruiz, habitante del sector, quien destaca el papel de estas organizaciones como espacios de participación ciudadana. “Es importante que las JAC estén activas en todos los barrios de Bogotá, ya que son el espacio donde las personas pueden alzar la voz, plantear problemáticas y también proponer soluciones, no solo para adaptarse a los programas del Distrito, sino para enriquecerlos”.
Experiencias como esta se repiten en diferentes puntos de la ciudad. En 2026, Bogotá vivirá nuevamente el proceso de elección de dignatarias y dignatarios comunales, quienes asumirán la tarea de liderar estas organizaciones en miles de barrios de la capital.
