La obra, construida mediante un proceso de creación colectiva, rinde homenaje a Virgelina Chará y reúne referentes de las comunidades Negras, Afrocolombianas, Raizales y Palenqueras como una apuesta por la memoria, el reconocimiento y la representación en el espacio público.
Bogotá, D. C., 15 de agosto de 2026. El Instituto Distrital de la Participación y Acción Comunal (IDPAC) reconoce el valor de los procesos comunitarios que, a través del arte, fortalecen la participación, la apropiación del territorio y la representación de las comunidades Negras, Afrocolombianas en Bogotá. Un ejemplo de ello es el proceso de Muralismo Comunitario desarrollado por la Asociación Etnocultural Afrocolombiana - CULTURAFRO en el barrio Doce de Octubre, localidad de Barrios Unidos.
La obra, realizada por Nicolás Vizcaíno Sánchez y Andrea Mesa junto con integrantes de la comunidad, nació de talleres y espacios de creación colectiva. El mural tiene como figura central a Virgelina Chará, lideresa de víctimas y referente del trabajo de la Unión de Costureros, cuya trayectoria alrededor de la memoria y las historias de las víctimas inspiró la composición.
Alrededor de su figura aparece una colcha de retazos que reúne las siluetas de distintos referentes de las comunidades Negras, Afrocolombianas. Entre ellos están los escritores Arnoldo Palacios, Candelario Obeso y Manuel Zapata Olivella, así como las cantadoras Petrona Martínez y Totó la Momposina, entre otras figuras reconocidas por sus aportes culturales y comunitarios.
“Es un homenaje a Virgelina Chará y su Unión de Costureros, al trabajo que hizo como lideresa de víctimas, juntando a mujeres para contar historias. Quisimos plasmar algunos liderazgos y personajes de nuestra comunidad afrocolombiana en esta especie de colcha de retazos que adorna la figura principal de Virgelina”, explicó Nicolás Vizcaíno Sánchez, artista vinculado al proceso.

Ubicado en una zona de alta circulación, cerca de la Plaza del Doce de Octubre, el mural lleva estas historias al espacio público y propone un encuentro con quienes habitan y transitan la localidad. Para sus creadores, hacer visible esta presencia en un lugar tan concurrido representa también una oportunidad para generar vínculos con la ciudadanía y reconocer los aportes de las comunidades afro a la construcción de Bogotá.
La representación tiene además un valor frente a la lucha contra el racismo. Poner en el espacio público los rostros, nombres e historias de referentes afrocolombianos contribuye a cuestionar imaginarios que han invisibilizado sus aportes y a ampliar las narrativas que representan la ciudad.
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Para el Instituto, ejercicios como este muestran que la participación también se construye desde el arte: cuando las comunidades se reúnen, recuperan sus memorias, deciden qué historias quieren contar y transforman colectivamente los espacios que habitan.
Así, el mural de CULTURAFRO se convierte en una expresión de memoria e identidad en Barrios Unidos y en una invitación a reconocer la presencia, las historias y los aportes de las comunidades Negras, Afrocolombianas, Raizales y Palenqueras en Bogotá.
